Sabías que...
 
 
 

 

HAY UN FALSO AMOR

“Yo soy el Camin0, la Verdad y la Vida”… La mentira, enemiga de la verdad, es enemiga de la vida y se sale del camino. Satanás, padre de la mentira, odia la vida —si pudiese, nos mataba a todos; menos mal que Dios es dueño de la vida y de la muerte, y “Dios es Dios de vivos”.— Satanás, esencialmente, odia al Amor (Dios), y el Amor es vida. Nuestro Padre Dios, nos da la vida, y dio su Vida —en Jesucristo— por amor. Quien mata o impide la vida, no sabe amar.

Es Dios quien decide, quien da la vida. Podemos comprobarlo en la ausencia de hijos en matrimonios que ansían ser padres, o en el nacimiento de trillizos —más o menos rollizos— en matrimonios que habían “planificado” tener un hijo.

Un matrimonio “como Dios manda”, nunca mejor la frase, debe estar SIEMPRE abierto a la vida, porque es una cláusula sine qua non del contrato, porque es la esencia de la vocación al matrimonio y, primordialmente, porque es la voluntad de Dios, que ha creado el Cielo para nosotros, para llenarlo de sus amadísimos hijos (los tontos de nosotros). En ese Lugar maravilloso, no hay peligro de superpoblación, no hay falta de espacio (no debe preocuparnos eso, como excusa para evitar los hijos), porque “Dios quiere que todos los hombres se salven”… ¿No estás contento de pertenecer al mundo de los vivos? ¿No dices, sin profundizar, “NO HAGAS A LOS DEMÁS, LO QUE NO QUIERAS PARA TI”? ¿NO AMAS A DIOS Y AL PRÓJIMO? Entonces, ¿por qué ciegas la vida?, ¿por qué las impides nacer —algo que no quieres para ti— a tus hijos, para que sean felices eternamente en brazos de su Padre, Dios, y besados continuamente por su Madre, María?

Falso amor a Dios es el tuyo (que debe ser “SOBRE TODAS LAS COSAS”) si ves “motivos graves” en cualquier circunstancia irrelevante, para evitar o impedir, que es lo mismo que “espaciar”, el nacimiento de un hijo. ¡Oye, que en tiempos de guerra, también nacían hijos; de santos matrimonios, claro! ¿No dices, “Dios sobre todo”, y “Pongámoslo en Manos de Dios”?..., pues le “atas de Manos a Dios”, cuando le robas un hijo, cuando se lo secuestras.

QUÉ TE PARECE la trilogía del qué: ¿Qué haces? ¿Qué has hecho? ¿Qué harás?


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23-9-2016